LA INMERSIÓN LINGÚÍSTICA, OTRA FORMA DE APRENDER UNA SEGUNDA LENGUA

En nuestro papel de padres queremos tomar las mejores decisiones relacionadas con la educación de nuestros hijos y, a la mayoría, nos gustaría disponer de las ventajas del bilingüismo. La habilidad para comprender y hablar más de una lengua no es la única utilidad de la educación en inmersión lingüística. Las investigaciones demuestran que los alumnos disfrutan de beneficios cognitivos, académicos y a la hora de encontrar trabajo en el futuro.

Los programas de inmersión difieren de la enseñanza tradicional de una lengua extranjera y la utilizan como una forma de comunicación la cual, siendo auténtica, permite que los alumnos adquieran una segunda lengua de una manera similar a como aprendieron la materna. Según los investigadores, se obtienen generalmente mejores resultados, dado que estar expuestos intensivamente les posibilita alcanzar rápidamente el nivel de aprendizaje, que se requiere, para estudiar otras asignaturas en la nueva lengua.

Cuando terminan Educación Primaria, los alumnos de inmersión se acercan al nivel de comprensión lectora y de escucha de un nativo en la segunda lengua, aunque se distinguen de él en la destreza oral y en la destreza escrita. Los beneficios cognitivos de ser bilingües son: flexibilidad mental; disposición, receptividad y aprecio de la lengua; sensibilidad hacia la comunicación con más variedad de personas; capacidad no solo de comprender las necesidades de otros, sino también de responder apropiadamente; respeto hacia las diferencias entre las personas y sus culturas; acceso a un espectro más amplio de trabajos nacionales e internacionales (compañías aéreas o bien de importación y exportación, negocios internacionales… requieren empleados que dominen una segunda lengua y, además, posean sensibilidad cultural).

Los profesores sabemos que algunos padres no manejan la segunda lengua. Por ello, los programas de inmersión han sido diseñados específicamente, con el fin de que sus hijos puedan convertir la experiencia de aprendizaje en positiva y duradera. De ahí, la importancia de que los animen a leer y escribir en inglés, les proporcionen oportunidades fuera de la clase, pidiendo prestados o comprando libros, viendo televisión y participando en eventos como representaciones teatrales, cursos o actividades deportivas. Hay que recordar que muchas de las destrezas aprendidas en la primera lengua se transfieren a la segunda.

Por último, debo añadir que he participado en dos programas de inmersión lingüística en Estados Unidos. En primer lugar, en el de profesores visitantes PPV, seleccionados en España para impartir clases en Estados Unidos, Reino Unido y Canadá; de este modo, tuve la oportunidad de enseñar inglés a niños hispanos cuya segunda lengua era el inglés. En segundo lugar, en uno de español en Menlo Park (USA), a Spanish Immersion Program, para estudiantes americanos en su mayoría, cuya primera lengua era el inglés. Ambas vivencias fueron muy enriquecedoras para mí, puesto que supusieron una maduración profesional y personal al estar expuesta a una segunda lengua, cultura y vida diferentes a lo largo de varios años; asimismo, el aprendizaje de estrategias nuevas y métodos de enseñanza innovadores que he podido poner en práctica en nuestro colegio. Es una experiencia que aconsejo a cualquier docente interesado en vivir una inmersión lingüística de este tipo.

Ana Mª Martínez

 

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