ACTIVIDADES EN FAMILIA QUE INCREMENTAN LOS VÍNCULOS AFECTIVOS

En nuestro día a día, el estrés y la rutina nos limitan el tiempo que pasamos con los hijos. No solo basta con “estar con ellos”, sino que esas horas que permanecemos a su lado deben destinarse a tareas que sean agradables.

Pues bien, con el objetivo de acabar con el aburrimiento o la monotonía de fines de semana o festivos en los que ya no nos quedan ideas y evitar que terminen cogiendo el móvil, la tableta o la videoconsola, os sugerimos algunas que se realizan en casa o bien al aire libre:

Actividades artísticas como manualidades o pintura favorecen su creatividad y concentración. Está demostrado que el arte potencia el desarrollo biológico, educativo y emocional de los niños.

En internet disponemos de un gran banco de recetas sencillas que podemos cocinar con los más pequeños de la casa (galletas, bizcochos, pizza casera…) y nos harán disfrutar de un rato agradable.

Los juegos de mesa son recursos que casi nunca fallan y consiguen mantenernos “enganchados” gracias a la competitividad y al deseo de ganar. Aquí contamos con muchas opciones: puzles adaptados a la edad que optimizan su atención, el Scrabble con el que reforzamos la competencia lingüística, juegos de investigación como el Cluedo o de estrategia, por ejemplo, el Risk y un largo etcétera.

Vivimos en un entorno natural envidiable que invita a descubrirlo en familia. Los días de sol son muy apropiados si queremos planear rutas en bicicletacon nuestras mochilas y merendar al aire libre.

También en la red hallamos multitud de itinerarios por niveles de dificultad para practicar senderismo e ir de “aventura” en familia, investigar los distintos tipos de plantas o buscar animales salvajes siguiendo las huellas que dejan en la naturaleza.

Las visitas culturales propician el desarrollo cognitivo y emocional. Elegir un día en el que vean los museos de la ciudad les lleva a profundizar un poco más en nuestra historia y el arte que nos rodea.

 La acampada facilita el que tomen contacto con la naturaleza a la vez que se divierten todos juntos.

 La siembra, siempre y cuando tengamos espacio en casa o algún lugar en el que llevarla a cabo, es muy interesante porque aprenden a plantar o sembrar sus propias semillas y observan el proceso de crecimiento de las plantas. Incluso pueden crear una tabla de control donde ir anotando sus observaciones semanalmente. Además, les resulta muy motivador recoger su cosecha después.

En conclusión,al generar una mayor empatía, todas ellas mejoran tanto la autoestima, confianza y seguridad, como el clima familiar y la capacidad de absorber los valores que deseamos inculcarles. Asimismo, aumentan el conocimiento mutuo y la comunicación familiar, debido a que avivan las habilidades sociales y liberan estrés o tensión.

Mª José Bonachera

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