¿QUÉ ENTENDEMOS POR MATEMÁTICAS EN NUESTRO SISTEMA SEMIABIERTO?

Según Glenn Doman, un niño prefiere aprender antes que jugar o comer. A los tres años la mayoría se han graduado cum laude en varias facultades de la universidad de la vida y han asimilado más que en los largos años que les quedan por vivir.

Los programas educativos reflejan una gran confusión. Parecen, por su extrema pobreza, no confiar en la inteligencia y en las expectativas de los pequeños. El peligro de aburrirlos es enorme; por eso, los educadores lo evitan presentándoles, uno y otro días, y hasta uno y otro años, los mismos contenidos, disfrazados con ingeniosa creatividad. Es un error colosal porque el interés y el potencial son máximos. Nadie quiere ni puede aprender tanto y tan bien como un niño. La capacidad de almacenar datos concretos es inversamente proporcional a la edad.

Muchos empiezan la escolaridad sabiendo los números, es decir, son capaces de recitar una larga serie de números y dan la impresión engañosa de que los dominan. Pero seamos conscientes y comprendamos que esto es una consecuencia de su facilidad verbal; no implica el conocimiento del número ni una base eficaz para comenzar el estudio de las Matemáticas.

Su estudio va por otros caminos y no conviene precipitarse. Los números, abstracciones, son propiedades referidas a conjuntos de objetos. Por consiguiente, debemos empezar habituándole a que agrupe, clasifique, ordene, serie objetos, manipule y juegue. Así fomentamos su pensamiento matemático.

Un niño siempre empieza por preconceptos; no obstante, desde la infancia comienza a diferenciar, abstraer y generalizar a partir de los datos de la realidad circundante. La abstracción y generalización son, esencialmente, procesos psíquicos que se originan en la mente, de tal manera que los adultos pueden rodearse de un ambiente que los ayude; sin embargo, un niño tiene que pasar por sí mismo del preconcepto al concepto.

La metodología que se sigue ha de conducirle a la consecución de un pensamiento ágil. Nunca debe aprender fórmulas hechas; sino, a resolver situaciones nuevas. La actuación del educador queda limitada a sugerir situaciones, a ser un creador de estímulos y un aprobador de los conseguidos. Nuestra actitud tiene que ser animadora y motivadora, proponiendo medios para resolver nuevas situaciones y permitiendo que sea él quien realice nuevos descubrimientos.

El objetivo general en la zona de Matemáticas es desarrollar tanto el reconocimiento (expresión-composición-descomposición de los números), el pre-número (formas, tamaños, colores, clasificaciones, series, órdenes) y los juegos lógicos, como las relaciones, medidas y representación en el espacio.

Aplicamos la inteligencia lógico matemática y la inteligencia intrapersonal e interpersonal:

La inteligencia lógico-matemática, propia de los científicos, se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado continuamente como la única. En los individuos especialmente dotados con esta forma de inteligencia, el proceso de resolución de problemas resulta, a menudo, extraordinariamente rápido: el científico competente maneja simultáneamente muchas variables y crea numerosas hipótesis que son evaluadas sucesivamente y, posteriormente, aceptadas o rechazadas. Es importante puntualizar la naturaleza no verbal de la inteligencia matemática, la cual se desarrolla con las siguientes actividades: razonamiento, lógica, resolución de problemas, cuestiones, números, experimentación, pautas y relaciones, clasificación, trabajo con lo abstracto. Todo, mediante las regletas.

El material con el que estimulemos al niño la inteligencia intrapersonal e interpersonal, por un lado, debe satisfacer las necesidades de juego, actividad a través de la cual realiza el descubrimiento; y, por otro, ha de ser variado, vistoso, manipulable, sugeridor de situaciones múltiples que le permitan asociar, agrupar, clasificar… Para ello, empleamos:

El método de los bits de inteligencia de Glenn Doman que propone suministrar información abundante, de óptima calidad, atractiva, variada, bien dosificada y repetida un número de veces, hasta que su cerebro capte la información, la procese y la almacene. Así pues, está claro que el niño pequeño es el mejor discípulo posible por dos razones: en primer lugar, porque en los primeros años se tienen más ganas de aprender que nunca y, en segundo lugar, por la gran facilidad, rapidez y precisión para grabar en su memoria la información básica.

Los bloques lógicos de Dienes, constituidos por 48 piezas de tres colores (rojo, azul y amarillo), cuatro formas (redonda, cuadrada, triangular y rectangular), dos tamaños (grande y pequeño) y dos grosores (grueso y fino). Cada pieza se caracteriza por cuatro propiedades y todas son diferentes, al menos, en un atributo. Por ejemplo, elegimos una y la describimos: triangular, gruesa, amarilla y grande. Estas características o valores son las que la hacen única, dado que una, y solo una de ellas, los reúne.

¿Cómo los usamos? Sirven para poner a los niños ante unas situaciones que les permitan alcanzar determinados conceptos matemáticos. A partir de las actividades, el alumno llega a nombrar e identificar cada bloque, a reconocer las variables y valores, a clasificarlos atendiendo a un solo criterio, a compararlos estableciendo semejanzas y diferencias, a realizar seriaciones siguiendo unas reglas, a determinar la relación de pertenencia a conjuntos, a emplear los conectivos lógicos (conjunción, negación, disyunción, implicación), a definir elementos por la negación y a introducir el concepto básico de número.

Los cuerpos geométricos. Se denominan así aquellos elementos que, ya sean reales o ideales (existen en la realidad o pueden concebirse mentalmente), ocupan un volumen en el espacio desarrollándose,  por lo tanto, en las tres dimensiones de alto, ancho y largo; y están compuestos por figuras geométricas.

Otros materiales de reciclaje, algunos elaborados por los padres, como: juego de los disquetes (elaboración de figuras geométricas), juego de construcciones (con cajas y botes intentamos representar monumentos), juego de los CD (mediante el CD y pinzas les mostramos el concepto de permanencia de la cantidad, la propiedad conmutativa).

Recursos Montessori. La Dra. Montessori siempre se refirió a las maestras como Guías y su papel se diferencia considerablemente del desempeñado por la maestra tradicional, ya que tiene que ser, ante todo, una gran observadora de los intereses y necesidades individuales de cada niño. Su interacción junto a la de los niños y el ambiente ofrecen como resultado que no existan dos salones Montessori idénticos en su rutina, sino que cada uno refleje características individuales. Algunas guías se valen únicamente de los materiales diseñados por la Dra. Montessori; otras, en cambio, los crean o los adaptan al salón de clases Montessori.

Las regletas de G. Cuisenaire. La utilización de los materiales manipulativos en las Matemáticas constituye una innovación basada en el juego, con el objetivo de que los alumnos conozcan el aspecto lúdico de las Matemáticas y convierta la clase en un lugar menos aburrido. Lo más enriquecedor radica en el análisis del proceso de resolución y de los resultados, debido a que, más que juegos, estos instrumentos son considerados recursos didácticos con los que disfrutan aprendiendo desde un enfoque distinto al tradicional.

 

La idea fundamental de este matemático se basa en el reconocimiento de que el niño, por medio de la acción, adquiere absoluta seguridad si experimenta que aprende a relacionar, puede autocorregirse, escribe lo que ve y desarrolla su inteligencia a través de su experiencia.

La visión se asocia a la acción, la comprensión, el cálculo y la comprobación.

Davinia Domingo

Maestra de Educación Infantil

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