FAMILIA – COLEGIO EN LA EDUCACIÓN

Somos profesionales de una de las facetas más importantes de la persona, la Educación.

Educar consiste en guiar al alumno en un camino que, a lo largo de su vida académica, que es muy larga, nos lo confían sus padres.

El alumno ha de desarrollar durante esta etapa, que además de prolongada es gradual, una serie de facultades, intelectuales, culturales, sociales y personales, entre otras muchas. Unas son intrínsecas y otras, extrínsecas. Las primeras se las hemos de hacer aflorar, según cada etapa, y las extrínsecas las han de adquirir y desarrollar ellos paulatina y gradualmente. Nosotros los profesores somos esos guías necesarios para que tanto unas como otras se desarrollen.

Los padres nos confían a sus hijos en esta faceta tan importante; sin embargo, nosotros no podemos suplantar a los padres en la educación de sus hijos, nosotros somos docentes, enseñamos unas materias a la vez que formamos a nuestros alumnos.

Nosotros, al igual que los padres, debemos dar ejemplo de trabajo, disciplina y cercanía a los alumnos. Somos un espejo en el que se miran mientras están, no ya en clase, sino en el Colegio.

La responsabilidad tanto de los docentes como de las familias es enorme, pues estamos formando personas. Con nosotros pasan unos quince años, desde preescolar hasta segundo de bachiller. En estas etapas de sus vidas que compartimos tienen muchas vivencias y no solo académicas. Tenemos que saber guiarlos. Educarlos en grupo e individualmente, a cada uno con sus peculiaridades y en la etapa que le corresponda vivir. Nuestra mayor satisfacción es ayudarlos a descubrir cuáles son sus talentos y a desarrollarlos; a conocer y corregir cuáles son sus puntos débiles, desarrollar su espíritu crítico, enseñarlos a disfrutar en el interesante camino del aprendizaje; en definitiva, educarlos para que den lo mejor de sí mismos y sean personas felices y libres del s. XXI. Para lograr este gran reto, es necesaria la participación de los alumnos con su atención, trabajo y receptividad para aprender, al igual que la colaboración de los padres, con el fin de que el círculo de la educación se cierre sin fisuras.

Mª José Ochoa

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