LA IMPORTANCIA Y BENEFICIOS DE INCENTIVAR LA LECTURA EN EDADES TEMPRANAS

La lectura es uno de los hábitos más saludables que se le puede transmitir al niño como pieza de la educación que recibe en el centro escolar y en su casa. Por este motivo, supone un gran reto, hoy en día, para padres y profesores que debemos propiciarla desde que es pequeño. Los cuentos resultan un excelente medio para iniciarlo e incentivar su imaginación, su amor por los libros.

Destacamos algunos de los múltiples beneficios:

  • Potencia la imaginación y la creatividad del niño, debido a que es un recurso repleto de posibilidades que le permite viajar a mundos llenos de aventuras.
  • Inculca valores, por ejemplo, la amistad, la generosidad, la amabilidad…, que le sirven para mejorar no solo su comportamiento, sino también las relaciones con otros.
  • Incrementa su riqueza léxica, pues aprende palabras nuevas que no escucha con frecuencia; su vocabulario se va ampliando, le facilita dominar la lengua y la ortografía.
  • Aumenta su comprensión, activa el cerebro y favorece la atención, la concentración, la permanencia en una misma actividad.
  • Le lleva a descubrir temas de todo tipo al constituir una fuente enriquecedora de conocimientos, con la que impulsar su curiosidad y aprendizaje. Genera, igualmente, reflexión y diálogo, lo que le ayuda a despertar su espíritu crítico.
  • Puede respaldar el hábito del sueño por ser, al mismo tiempo, una herramienta de relajación antes de ir a dormir.

Estimulada desde la primera infancia, la lectura se erige en una experiencia que perdura a lo largo de toda la vida. Por tanto, según venimos diciendo, adquiere suma importancia la creación del hábito lector desde pequeños.

A continuación, proponemos una serie de consejos para fomentar la lectura del niño en casa  y la perciba como algo significativo y un divertimento en su día a día:

  • Conviértela en una rutina diaria. Intenta buscar 10-20 minutos para leer juntos. Una vez terminado el cuento, podéis debatir qué parte le ha gustado más y cuál menos. De modo que, al esforzarse por encontrar argumentos y recordar el libro, refuerza su aprendizaje y su capacidad para razonar.
  • Permite que elija los libros que le atraigan. Eso sí, siempre ha de comprobarse que el contenido y el vocabulario son los adecuados a su edad.
  • Practica la lectura compartida en voz alta, puesto que promueve el interés; además, la vuelve amena y festiva.
  • No le obligues. Hay que conseguir que tome la iniciativa y esto se logra cuando la considera una satisfacción.
  • Y, lo primordial, predica con el ejemplo. No olvidemos que somos modelos para él. Si queremos que lea, debe observar que los mayores lo hacemos, ya que tiende a imitar, normalmente, los comportamientos de los adultos que lo rodean. Así que… ¡todos a leer!

María Romero Galdeano

Maestra de EPO

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