DESPEDIDA A LOS ALUMNOS DE SEGUNDO DE BACHILLERATO

Queridos alumnos:

¡En qué circunstancias tan especiales tenemos que despedirnos este curso!

Durante los últimos meses, seguramente, os han asaltado multitud de preguntas: ¿Qué nos está pasando? ¿Dónde está la importancia de la vida humana? ¿Vale la pena vivir así? ¿Cómo entender esta extraña mezcla de bien y mal, de generosa entrega y mezquina ruindad que brotan del corazón humano?

He pensado mucho en cada uno de vosotros, porque estoy segura de que habéis pasado malos ratos por el desconcierto que nos produce aquello que desbarata nuestros planes y rompe la rutina; en definitiva: el imprevisto.

Nuestro mundo de seguridad y certezas, en el que todo parecía bajo control, se está cayendo; ha entrado un minúsculo virus que ha conseguido desmoronar no solo nuestra estabilidad presente, sino también futura.

La vida es la continua búsqueda de una respuesta y estas circunstancias propician las preguntas más profundas del ser humano. Si os digo la verdad, deseo que nunca quedéis tranquilos, que  intentéis dar respuesta a los hondos interrogantes del corazón.

Con nostalgia recordaréis este tiempo en que sonaba por todas partes la canción convertida en himno de los confinados “Resistiré”, los días intensos de estudio encerrados en vuestro cuarto, los ratos bonitos disfrutando de la vida de familia, el encuentro telemático con vuestros profesores y compañeros, los aplausos al caer la tarde…

Detrás de esas bellas voces, yo creía oír la voz del PORQUÉ, vuestra voz; a vuestra edad se canta siempre un porqué.

¿Por qué podemos resistir si no es porque llega a nosotros la fuerza y la Gracia de Alguien más grande que nuestro miedo y desesperanza?

Sois una generación privilegiada. Habéis tenido muchas oportunidades y, aunque los días de sol se hayan nublado en ocasiones, habéis recibido el mimo y la predilección de Dios; vuestros padres y profesores os hemos acompañado durante este tramo del camino recorrido, os queremos y deseamos que seáis felices y encontréis lo que buscáis.

Os envidio, queridos alumnos, pues tenéis un papel trascendental en la historia contemporánea: vuestra generación lleva el encargo de comprometerse con un mundo nuevo, debido a que sois testigos de un cambio de época y cultura. Ya no volveremos al punto de partida; todo será distinto.

Es difícil encontrar en la historia reciente unos hechos como los que están sucediendo ante nuestros ojos: una pandemia mundial, telediarios con el mismo tema cada día, cómputos de fallecidos y estadísticas frías que nos congelan el alma…

Y… de nuevo, la pregunta: ¿Cómo será el mundo después de esta pandemia? ¿Cambiarán las relaciones humanas, nuestra percepción de la Ciencia, del Estado, de la familia, del trabajo, de nosotros mismos? ¿Esta crisis nos hará necesariamente mejores? ¿El ser conscientes de nuestra fragilidad nos convertirá en personas más humildes y solidarias?

En esta despedida quiero dejaros algo así como una memoria personal, una afectuosa mirada a vuestro pasado y futuro que os ayude a guardar en el corazón un recuerdo amable de estos años que habéis pasado con nosotros. A muchos de vosotros os conocí terminando Educación Infantil y he seguido vuestros pasos a lo largo del recorrido por las distintas etapas.

Queridos alumnos: El futuro depende de vosotros. Sois protagonistas de la historia que, a partir de ahora, se escribirá. En vuestra alma está todo lo necesario para ser testigos y transformadores de un mundo que os espera. Con vosotros lleváis lo más grande que hemos querido daros: a Cristo. Como decía Frank Capra:

Creo que Jesús fue el héroe más grande de todos los tiempos… lo tenía todo, todo lo que el espíritu humano podía anhelar.

A Él os encomiendo y deseo que os inspire el modo de ser felices.

Que la vida os sonría. Hasta siempre.

 

Mª Pilar Seoane Sánchez

Directora

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