¿Por qué es importante crear hábitos y rutinas en los niños?

Los niños al nacer no conocen el orden de las cosas, por lo que los adultos debemos enseñarles a organizar su vida mediante horarios estables asociados a rutinas, es decir, a través de actividades que se establecen diariamente repitiéndose de la misma manera. Con ello lograremos que los niños las interioricen y las realicen de forma autónoma convirtiéndolas, así, en hábitos. Esto es, la repetición de buenas rutinas diarias forman hábitos y la repetición de hábitos crean virtudes. Un ejemplo sencillo es el lavado de dientes. En un principio, se deben generar para que el niño comprenda que hay distintos momentos del día donde se lleva a cabo esta actividad. Nuestra labor como adultos es recordarlo y supervisar que se haga. Con el paso del tiempo, esta tarea se logra aprender y adquirir, transformándose en un hábito saludable que permanecerá.

Las rutinas ayudan a que el niño vaya asimilando un esquema interno que convierte su mundo en un lugar predecible y, por lo tanto, seguro. Además, hacer aquello que se sabe perfectamente ejecutar le crea un estado de tranquilidad, pues desarrolla su consciencia al sentirse capaz.

Nuestra intención como padres y educadores es formar en ellos buenas costumbres que los conviertan en personas ordenadas y disciplinadas en su vida. Las rutinas son vitales para la propia formación física y psicológica. Los horarios de comida, el sueño, la higiene, la lectura, el estudio, la oración y todos los hábitos relacionados con estas circunstancias básicas son indispensables para que el niño se eduque, en un entorno adecuado, con todas sus necesidades cubiertas y, más tarde, para que sea una persona adaptada en la sociedad.

Una forma coherente de evitar futuros problemas de conducta en la etapa de la adolescencia es rodear a los pequeños de un mundo seguro que les permita explorar y descubrir, apoyándose en la estabilidad que transmiten los hábitos implantados tanto en su familia como en el colegio.

¿Qué rutinas debe tener un niño en edad escolar?

  • Aseo y cuidados personales.
  • Afectivas: besos y abrazos, despedirse de papá y mamá antes de salir, pedir disculpas a los compañeros cuando los ofenden o lastiman, rezar y todas aquellas que fortalezcan los lazos de amor.
  • Estudio y descanso: fijar tiempos específicos para las diversas actividades del día y horarios para sentarse a hacer los deberes, para leer y jugar, para ver la televisión… y, sobre todo, para irse a dormir.

Ana Isabel González Valdivieso

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