LAS  MASCOTAS Y LOS NIÑOS

Con frecuencia los pequeños piden a sus padres una mascota y ellos, si están de acuerdo, deben hacer una elección de manera responsable y explicarles que no es un juguete, sino un ser vivo que también necesita cuidados.

Cuántas veces hemos dicho a nuestros padres eso de: Mami, papi, ¿podemos tener un perro o un gato?

Un animal en la casa proporciona muchas ventajas o beneficios a los niños y a la familia en general. En primer lugar, ellos cultivan algo primordial: la importancia del amor y el respeto, lo que les va a servir en el futuro tanto para relacionarse con su entorno de una manera segura, considerada y cariñosa, como para desarrollar su inteligencia emocional. En segundo lugar, adquirirán unos valores de aprendizaje efectivos; asumirán responsabilidad y mejorarán su actitud; reforzarán su autoestima y autoconfianza, facilitando que se enfrenten a vivencias que pueden asustarlos, como el nacimiento de un hermanito.

Para que exista armonía, la educación en el respeto resulta fundamental. Deben aprender a no molestarlo, a no tirar del pelo o de la cola, a dejarlo tranquilo mientras come o duerme, a pesar de que sus características y necesidades sean diferentes a las suyas. Por lo tanto, la decisión de tener una mascota en familia entraña un compromiso. La gran mayoría de las personas que conviven con alguna aseguran que es una de las elecciones más positivas que han tomado en su vida, les ha aportado bienestar emocional y ayudado a superar momentos críticos. Está comprobado que, cuando acariciamos a un animal, nuestro cuerpo segrega endorfinas con lo que se reducen el estrés y la ansiedad.

En definitiva, y hablando desde mi propia experiencia, la vida es sumamente divertida con una mascota en mi hogar. Nos infunde ilusión, ánimos y dicha en todos los aspectos.

Mª Gracia Navarrete Rodríguez

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