VERSIÓN ORIGINAL. ¿POR QUÉ NO?

¿Se imaginan poder decir “voy a aprender inglés”, mientras cogen el mando de la televisión y se acomodan en el sofá? Apetecible, ¿verdad? Pues, según un estudio llevado a cabo por la academia internacional Kaplan, esto es posible.

Ya que, hoy día, todos tenemos a nuestro alcance esa posibilidad, no queda más que aprovecharla. Como casi todo en la vida, aunque sea desde el sofá, este método también requiere su esfuerzo. Todos los comienzos son duros y, al principio, nos costará; eso es inevitable: acentos imposibles, jergas, velocidades de infarto y otros tantos matices que dificultan la compresión. Pero… don’t panic! Gracias a nuestros queridos y adorados subtítulos esto no será un obstáculo. De hecho, vamos con cierto retraso en España, uno de los pocos países en Europa que siguen doblando series y películas, por detrás de, por ejemplo, nuestros vecinos los portugueses.

Nuestro primer objetivo es acostumbrar nuestro oído a la lengua inglesa y mejorar nuestra habilidad para comunicarnos en el idioma de forma fluida. Si somos constantes en esta práctica, esas letritas que, a veces, no nos permiten levantar la mirada de la pantalla ni para hidratarnos, empezarán a ser más una distracción que una ayuda. Buena señal. Eso quiere decir que nuestro nivel de comprensión está llegando al nivel deseado. Para que esta costumbre surta el mayor efecto posible, es de vital importancia tener en consideración los siguientes consejos:

  1. Vocabulario simple. No se recomienda empezar con una serie que se sirva de un vocabulario muy técnico, como alguna relacionada con la medicina, en la cual se usa un lenguaje muy específico y cuyo desconocimiento casi absoluto nos puede desmotivar.
  2. Duración media/corta. Una de las mejores opciones para aprender el idioma son las series de capítulos cortos. Ello nos facilitará, en el caso de que nuestros quehaceres nos lo permitan, una doble visión del capítulo para, así, retener mejor el vocabulario que, dependiendo de la serie que escojamos, será de un nivel u otro. En el primer capítulo nos daremos cuenta; es más, no tardaremos más de diez minutos en detectarlo.
  3. Humor. Presente en muchos momentos de nuestra vida, en esta ocasión no iba a ser menos. Si aparte de cultivarnos en un idioma, pasamos un buen rato, ¿qué mejor manera?
  4. Moral. La idea de aprender ciertos valores como la amistad, el amor por la familia, el autocontrol de las emociones…, al mismo tiempo que nos acercamos de un buen empujón a ese ansiado C1, es un hecho que debemos considerar. Si tanto padres como alumnos investigan entre las infinitas posibilidades cuál es la más adecuada, cumpliremos esa doble función.

Dicho esto, como profesora de lenguas extranjeras, no me queda más que animar a todo el mundo a investigar sobre qué serie se asemeja más a los gustos y edades de cada uno, y empezar a practicar inglés desde el sofá de casa. ¡A mí me funcionó el experimento!

LIDIA HOLANDA CAMBIL

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